Acerca de nosotros

Cómo se forjaron nuestras inquietudes…

Disfrutando de la naturaleza, así comenzó todo. Surge el GECA de la ilusión de un grupo de niños, adolescentes y jóvenes de Cangas del Narcea que en la década de los 80 crecía con el mensaje de Félix Rodríguez de la Fuente, que sin otra instrucción previa que el propio interés en conocer la naturaleza de primera mano, de observarla, vivirla e interpretarla, formaban un pequeño grupo de amigos para hacer salidas al campo. Según íbamos conociendo los extraordinarios valores naturales de la comarca suroccidental asturiana más íbamos conociendo los problemas que ponían en peligro el equilibrio medioambiental, la supervivencia del oso pardo o del urogallo cantábrico y los estragos que causaban los numerosos incendios forestales que a muy pocos preocupaban por aquel entonces.

De niños, por los montes de Cangas del Narcea

Desde el año 85 constituimos legalmente la Asociación GECA que emprendería un camino  que pretendía hacer ver a la sociedad en general, pero a la que vive en las comarcas rurales de los concejos de la Cordillera Cantábrica Occidental y limítrofes, el enorme valor medioambiental de unas montañas y bosques que albergan las mejores poblaciones de urogallos, de osos pardos, de lobos y, sobre todo, de paisaje, de un paisaje olvidado en la comarca más alejada del centro de Asturias, pero también una de las más amenazadas por entonces por el furtivismo, los incendios y la desidia medioambiental de la población local de una comarca con una gran riqueza medioambiental.

Por los bosques de Cangas a principios de los 80

Con una media de 10 años de edad, estábamos ya en contacto con asociaciones a nivel nacional como ADENA, de la que formábamos ya parte en su sección juvenil de “los linces” allá por principios de los 80 y publicábamos ya pequeños artículos de naturaleza en diversas revistas y boletines.

Hemos elegido el Azor (Accipiter gentilis) como emblema de nuestra Asociación por representar lo salvaje del bosque, una rapaz fuerte que significa lo más secreto e intrincado de nuestros robledales y hayedos mejor conservados.

Innumerables fueron las salidas al monte desde hace ya más de 25 años, a pie por el entorno de Cangas, en bici para llegar a los montes algo más lejanos…, aprendiendo día a día, manejando mapas de la zona, saliendo al monte casi todos los días por muchos de los rincones del suroccidente asturiano, sin más escuela que el medio natural, pues no podíamos aprender gran cosas de nadie; abundaban los pirómanos, los cazadores, pero nadie con suficiente paciencia ni conocimientos como para enseñar algo sobre la naturaleza a unos niños con tantas ansias de aprender, de caminar, de vivir aventuras como nosotros. Con el tiempo, pusimos nuestros conocimientos al alcance de otros niños y jóvenes mediante una serie de actividades, charlas, proyecciones por los concejos de Cangas, Tineo, Allande, Somiedo, etc.  Numerosas charlas en las que teníamos que ir en bici dada nuestra corta edad, transportando en mochilas un proyector de diapositivas prestado hasta escuelas demontaña como las de Cibea, Vega de Rengos, etc.

En aquella década de los 80 llegamos a sensibilizar a una veintena de jóvenes que salíamos al monte habitualmente, hacíamos programas en la emisora de radio del instituto, nos reuníamos para diseñar proyectos de educación ambiental o montábamos escondites en los árboles para espiar un nido de cuervos o la salida de una madriguera de zorros al amanecer.

Excursiones por nuestro concejo

Por aquel entonces, con el nombre de Club El Milano; Jose Manuel, Pedro, Rodri, Chema, Díez y posteriormente, Iglesias, Cadenas, Jorge, Angel Manuel, a los que fueron sumándose Héctor, Alejandro, Jose Antonio, Pedro Luis y tantos otros empleábamos nuestro tiempo libre en ir al monte, caminando, en bicicleta, como podíamos y descubrir unas montañas repletas de secretos y aventuras para nosotros.

Fruto de estas excursiones fueron numerosos trabajos y estudios sobre la naturaleza que fuimos llevando a cabo. Conocimos y nos hicimos socios de otras Asociaciones españolas, como Adena y publicábamos artículos en el boletín Clan Nido y otros a nivel nacional.

Una semana de supervivencia por las montañas de Cangas y Somiedo, nos llevaron a conocer los parajes más secretos de la Cordillera. Verano 86.

Numerosas acampadas todos los veranos por los montes de Cangas y Somiedo para conocer con profundidad nuestros espacios naturales, su fauna y su flora, cuando contábamos con 13-15 años, con nuestras mochilas cargadas de ilusiones que íbamos acumulando desde el invierno, cuando preparábamos nuestras salidas de monte del verano, en nuestras vacaciones escolares. De1985 a1990 pudimos disfrutar de estas aventuras en nuestras montañas que nos marcarían para siempre.

Por el rio Muniellos en 1986
Haciendo un estudio de las lagunas

Una de las salidas de campo del Club El Milano, en 1981, subiendo a una de las cimas que rodean la villa de Cangas del Narcea para grabar sonidos e imágenes.

Club El Milano, de donde surgiría el GECA

Primeras rutas cuando éramos niños, por la década de los 80.


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